miércoles, 17 de abril de 2013

Laura Olalla


Empieza escribiendo un relato sobre la navidad, siendo aún muy joven,
“La Huerfanita” un relato autobiográfico.
En la Asociación Prometeo escribe sus primeros versos. En 1995, ofrece su primer recital en la ADEYA, que le otorga su medalla de “Nueva Gente”. En 1996, obtiene el Premio “Alcaraván” y el Premio “Dulcinea”. Ese mismo año, la colección Torremozas selecciona e incluye una muestra de su poesía en su volumen de Voces Nuevas. En 1997, publica su primer libro, Estirpe de Gacela. Con su libro En un rincón cualquiera de la casa, obtiene el premio “Provincia de Guadalajara. En 1998, obtiene el Premio “Río Ungría”, otorgado a su poema “Como una niña asustada con lágrimas en los ojos”. En el año 2000, y por unanimidad del jurado,  se le otorga el Premio “Ciudad de Mérida” por su libro Laberinto de agua. En el año 2001 le es otorgado un Accésit del premio Fray Luis de León (Ávila) por su poema “Madrigal para un amor ausente. En el  año 2004, obtuvo el premio “Mi Casa” por su poema “Yo soy como una casa” (Ciudad de Alalpardo-Madrid).Ha participado en varias Antologías Poéticas: Y ha colaborado así mismo en diferentes revistas literarias... entre ellas, la revista Moiras de la Concejalía de Mujer de Rivas; Zarabanda y Mirador Literario de Covibar (Rivas);
Apasionada también por las artes plásticas: Carboncillo, Conté, Ceras, Sanguina, Acrílicos, Óleo, Técnicas mixtas











1 comentario:

  1. Una gran labor la que haces, estimado Sebastián, tú y cuantos te acompañan en este recorrido radiofónico altruista (Martín Lozano; Pedro Letay y ese joven técnico- alto y guapetón- del que no recuerdo el nombre...), tan entregado a la difusión de la Cultura a través de esta pequeña pero vívida emisora de radio. "Poetas en el Aire" es un signo más de la solidaridad, la profesionalidad y el enriquecimiento entre quienes la comparten: participantes y receptores. Un placer el tiempo compartido con todos vosotros. Que sigas este camino, ya como un buen vino añejo de reserva, por horizontes sin límites. Mi gratitud y mi afecto. Un beso, dulce María.

    ResponderEliminar