miércoles, 10 de diciembre de 2014

Lorena G. Maldonado

Málaga,23 años. Desde pequeña, devoraba la antología poética de los poetas del 27, decantándose por Salinas, Lorca y Cernuda. Más tarde, persiguió el modernismo de Juan Ramón Jiménez, pero, sin embargo, nunca se dejó seducir por Machado. La feroz adolescencia transcurrió con unos necesarios Bécquer y Neruda trufados de Jose Ángel Buesa, hasta topar, por fin, con un aire más personal y definitivo: Luis García Montero, Luis Alberto de Cuenca, Roger Wolfe, Bukowski, Pablo García Casado, Juan Gelman, Ángel González, Caballero Bonald, Karmelo C. Iribarren, Antonio Praena, Javier Egea.

Respeta tanto la poesía que apenas se atreve a escribirla. No es capaz de construir pacientemente la estructura perfecta: o ésta brota de dentro en forma de vómito lírico, o siente que no producirá algo decente. Entiende la poesía como un puzzle irreductible. Una sola conjunción, una mísera coma, pueden hacerla perder su significado último. Cree en la sonoridad de las palabras, busca su ritmo, pero prefiere refugiarse en el relato corto, ya que opina que “la mala prosa sonroja, pero la mala poesía hiere”.

No ha publicado ningún libro. Acaba de terminar Derecho y Periodismo y, actualmente, cursa el Máster de Periodismo de El Mundo con vistas a especializarse en Periodismo Cultural.









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